Así que le otorgaron una tarjeta de crédito. ¡Felicitaciones!. Pues bien, antes de salir de compras y gastarse el dinero que ha ganado o el que aún no tiene, Ud. debe tener un conocimiento mínimo sobre finanzas personales.
El crédito no es dinero regalado. Es prestado, y no se presta gratis: tiene costos. Entienda esto primero, pues es lo más importante. Ud. siempre terminará pagando más de lo que vale un bien o servicio si lo paga con tarjeta de crédito que si lo paga en dinero efectivo.
Tenga en cuenta que la tarjeta reemplaza el efectivo solamente si Ud. realmente posee ese dinero, ya sea en una cuenta corriente de un banco, debajo del colchón o encima de la mesa. En esos casos, Ud. solo ha postergado el pago hasta una fecha mensual previamente acordada, normalmente a principios de cada mes. Si Ud. se gasta ese dinero en otras cosas, ¿cómo va a pagar la tarjeta?.
Entonces, no sea flojo y mantenga un registro de sus ingresos y sus gastos, sume y reste y tome nota: si sus gastos son mayores, Ud. se está endeudando. Lo más probable es que esa deuda se está acumulando en su tarjeta de crédito. ¿Sabe cuál es el interés que le cobran por esa deuda? Le aseguro que bajo no es. No deje que crezca más allá de lo que Ud. cree que puede devolver en el corto plazo. De lo contrario, se arrepentirá de haber sacado una tarjeta.