Las tarjetas de crédito son un medio de pago sumamente útil y versátil y esto está comprobado por su uso masivo por parte de la población y su amplia aceptación por parte del mercado. Sin embargo, ellas también esconden riesgos y sobretodo tienen un componente perverso que puede ser perjudicial para el sistema capitalista.
Se llaman “de crédito” porque su fin es ofrecer al usuario la capacidad de endeudarse para adquirir bienes y servicios, de manera automática, fácil y rápida, sin necesidad de ir al banco y pedir un préstamo. El banco ya ha estudiado los antecedentes de una persona, sus ingresos y su capacidad de pago y le ha otorgado una cuenta corriente y el derecho a endeudarse hasta por cierto monto a través del uso de su tarjeta de crédito.
El problema es que la educación financiera de la mayoría de las personas es escasa, y muchos no asocian la tarjeta de crédito con un préstamo o con endeudamiento. Mientras las sociedades modernas están cada vez más ligadas al consumo constante de bienes y servicios, las personas caen en una espiral de endeudamiento sin darse cuenta al comprar y comprar cosas sin calcular el costo y sobrepasando sus ingresos reales. Cuando se dan cuenta, ya es demasiado tarde, se hallan abrumados y no saben qué hacer. El proceso, en muchos casos, destruye a sus familias. Por eso es importante que existan mejores métodos de enseñanza y educación financiera básica para todos.